Nadie conoce su destino, ni lo que el futuro le deparará, ni siquiera sabe cuanto vivirá, ni lo que le queda por recorrer, ni a la gente que conocerá a lo largo de su vida, a quienes les querrá tener a su lado y quienes no querrá ni ver, donde acabará y con quien. Nadie, absolutamente nadie conoce su futuro y la única forma de conocerlo y la única forma de tener alguna pista es viviendo el presente de la forma más posible, porque lo más simple suele ser la mejor opción.

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