No hace falta que te diga tanto, aquí mis ojos son los que hablan y tú, imaginate el resto. Dejo de ser tan fácil cuando me lo tome en serio; en la calle casi todos aprendimos a vivir sin cumplir sueños. Tan poco que contar, hago memoria, si tanto me odias no creo que sea por ser la poya. Torres más altas cayeron, pero todas con el tiempo. Pero cuanto deje atras en cuatro segundos, tanto fuí pasando, me quedo salir corriendo. Ya cambiaran las cosas si acaso cuando quiera comerme el mundo. Yo, tu contento; tú, mi encanto, y si imaginar fuese mucho más lento, la gente no hablaría tanto. Lento, tú no eres yo, no te compares, tan bueno que solo van a recordarte tus rivales. Tengo dos cosas que nunca podeis discutirme y son el subconsciente y las intenciones de irme. Destrozame si quieres, pero no me dejes con las ganas. Presión al cuello y cicatrizes en muñecas, entre noches mojadas, heridas, despedidas secas. Manos manchadas, bocas cerradas, niñatos que me ponen a prueba quieren jugar al todo o nada. Es fácil escupir por lo alto al final de la grada. Cierra los ojos de nuevo y dibuja un esbozo, o mejor bésame otra vez o arracáncame el cielo de cuajo, ayer ya se nos alargo la charla; soñé con novedades y hoy ya no puedo controlarlas.

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