¿Porqué no seguir con el juego? ¿A caso es necesario que todo tenga un fin? No. Eso pienso yo. La vida es un juego, que tiene sus fases, de todas aprendemos algo que nos ayudará a conseguir la siguiente. La meta no es el fin. Hay que hacer de cada paso una meta y de cada meta un nuevo paso conseguido.
Yo quiero arriesgarme, aspirar a lo más alto, no hacer caso a los demás, no ser inteligente ni pensar siempre con la cabeza. Porque a veces, sólo a veces, es mejor seguir lo que dice tu corazón y no tu cabeza. El resultado puede ser malo o bueno, pero al menos sabemos con certeza que más allá de lo que hayamos logrado, seremos más felices por haberlo intentado.
Hoy he aprendido, mañana aprenderé, y pasado. Quizá, solo quizá, no haya hecho nada importante pero el transcurso de las pequeñas cosas, las sonrisas, los recuerdos, un castigo después de haberla cagado, hacen que nuestra vida tenga más sentido, y puede, solo puede, que sin darnos cuenta seamos FELICES.

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